El
agua es un recurso esencial para la vida y soporte del desarrollo
económico y social de cualquier país; es un elemento fundamental
para los ecosistemas y requisito para la sustentabilidad ambiental.
La disponibilidad del líquido depende de la dinámica del ciclo
hidrológico, en el cual los procesos de evaporación, precipitación,
transpiración y escurrimientos dependen del clima, las
características del suelo, la vegetación y ubicación geográfica.
El hombre ha alterado dicho ciclo para satisfacer sus crecientes
necesidades, principalmente por las actividades agrícolas,
industriales y domésticas. En México, las actividades agropecuarias
consumen 76.82% del agua dulce, según las cifras del IV Foro Mundial
del Agua llevada a cabo en México (2006), en el mundo 1.1 mil
millones de personas no tienen acceso seguro al agua potable, y 2.4
mil millones de personas no cuentan con agua potable; aún en los
países desarrollados, las descargas de aguas residuales no reciben
tratamiento adecuado, especialmente en las grandes ciudades,
amenazando la salud humana y la de los ecosistemas.
Para fines de estudio, esta problemática la analizamos para el área localizada en el municipio de Texcoco, Estado de México, en la subcuenca del río Texcoco, la cual forma parte de la Cuenca del Valle de México, en la faja trans mexicana y en el extremo sur de la altiplanicie central. El lago de Texcoco formaba parte de un sistema de lagos, actualmente en proceso de extinción, este proceso comenzó en la época prehispánica.
En aquella época, los indígenas construyeron islas artificiales en los bajos de la laguna, con el propósito de ganar tierras para el cultivo o para construir poblados. Según Díaz (1998) en el siglo XVII, cuando los españoles ya habían sometido los territorios que llamaron Nueva España, la capital del virreinato sufrió incontables inundaciones. Ello motivó la construcción de obras de drenaje continuadas por los sucesivos gobiernos en la época del México independiente, estas obras han contribuido a la desaparición casi total de los cinco lagos que componen el sistema. La cuenca lacustre del valle de México estaba formada por los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcocano, Xochimilco y Chalco.
Dadas las condiciones de la región, resalta la importancia del presente estudio, ya que después de haber sido una zona preponderantemente hídrica, actualmente se presentan problemas de escasez de dicho recurso, al grado de ser considerada zona de veda, de acuerdo a lo publicado en el Plan de Desarrollo Municipal 2006-2009; inclusive la Comisión Nacional del Agua en 2006 clasifica a esta región como extremadamente sobre explotada.
Para fines de estudio, esta problemática la analizamos para el área localizada en el municipio de Texcoco, Estado de México, en la subcuenca del río Texcoco, la cual forma parte de la Cuenca del Valle de México, en la faja trans mexicana y en el extremo sur de la altiplanicie central. El lago de Texcoco formaba parte de un sistema de lagos, actualmente en proceso de extinción, este proceso comenzó en la época prehispánica.
En aquella época, los indígenas construyeron islas artificiales en los bajos de la laguna, con el propósito de ganar tierras para el cultivo o para construir poblados. Según Díaz (1998) en el siglo XVII, cuando los españoles ya habían sometido los territorios que llamaron Nueva España, la capital del virreinato sufrió incontables inundaciones. Ello motivó la construcción de obras de drenaje continuadas por los sucesivos gobiernos en la época del México independiente, estas obras han contribuido a la desaparición casi total de los cinco lagos que componen el sistema. La cuenca lacustre del valle de México estaba formada por los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcocano, Xochimilco y Chalco.
Dadas las condiciones de la región, resalta la importancia del presente estudio, ya que después de haber sido una zona preponderantemente hídrica, actualmente se presentan problemas de escasez de dicho recurso, al grado de ser considerada zona de veda, de acuerdo a lo publicado en el Plan de Desarrollo Municipal 2006-2009; inclusive la Comisión Nacional del Agua en 2006 clasifica a esta región como extremadamente sobre explotada.